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Cubos a $100

hoy pasó algo muy bacán.

Fuimos al departamento de villa portales a medir y a evaluar los cambios que le haremos y las mejoras que construiremos, en eso vinieron mis hermanos y todo muy bien.

Villa portales queda muy cerca del barrio donde crecimos en quinta normal, así que ya que estábamos ahi decidimos ir a dar una vuelta a ver que onda. 

llegamos y nuestra antigua casa aun estaba ahí, muy vieja y maltratada, la plaza donde jugábamos estaba toda cambiada pero aun así reconocimos viejos árboles donde nos encaramábamos, si, pudimos reconocer los árboles.

y al frente de la plaza había un letrero que decía “se venden cubos de agua y de leche” para el que no sepa, los cubos son helados en bolsa, congelados y te los comes tal cual del plástico.

loco, esos cubos eran la vida. la señora que los preparaba, ya viejita en ese entonces, alguna vez la vi hacerlos, no se limitaba a hacer un jugo de sobre como en todos lados y llenar después bolsas con estos, no señor. mezclaba distintos tipos de caramelos y colorantes y le daba un toque especial de un no se cuanto que le daban un sabor único.

los de leche son otra cosa especial, siempre usó el mismo chocolate que se acumulaba por un lado debido al almacenamiento lateral en el refrigerador, y el plátano probablemente lo pasaba por cedazo por que siempre estaba en su estado más puro, sin grumos, una técnica perfecta.

mi hermano ve el letrero y dice, serán los mismos cubos? comprenderán que 15 o mas años sin ir allí nos dejaban pocas probabilidades.

fuimos…

no solo nos reconocieron al llegar, si no que la señora que hacía los cubos aún estaba! y los cubos eran exactamente los mismos!

no les miento que nos quedamos su sólida media hora poniéndonos al día, mostrando nuestros hijos y lo viejo que nos habíamos vuelto.

lo mejor, los cubos seguían costando $100 pesos, no lo podía creer. la inflación nunca los tocó.

compramos 20, nos comimos como 15 entre todos y compramos más para llevar a casa.

loco, te juro que estuve al borde del llanto mientras me bajaba esos helados con sabor a infancia, no lo hice sólo por que tenía congelado medio cráneo luego de haberme comido como cuatro.

ahora me estoy comiendo otro por que me traje a casa. pienso volver. quiero pedirle la receta, esa tradición no puede morir ahí, por que de verdad, son lejos los mejores helados artesanales de santiago y se los pueden confirmar mi esposa y la novia de mi hermano y nuestros hijos que al probarlos quisieron más y más.

qué maravilla

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Cubos a $100

hoy pasó algo muy bacán.

Fuimos al departamento de villa portales a medir y a evaluar los cambios que le haremos y las mejoras que construiremos, en eso vinieron mis hermanos y todo muy bien.

Villa portales queda muy cerca del barrio donde crecimos en quinta normal, así que ya que estábamos ahi decidimos ir a dar una vuelta a ver que onda. 

llegamos y nuestra antigua casa aun estaba ahí, muy vieja y maltratada, la plaza donde jugábamos estaba toda cambiada pero aun así reconocimos viejos árboles donde nos encaramábamos, si, pudimos reconocer los árboles.

y al frente de la plaza había un letrero que decía “se venden cubos de agua y de leche” para el que no sepa, los cubos son helados en bolsa, congelados y te los comes tal cual del plástico.

loco, esos cubos eran la vida. la señora que los preparaba, ya viejita en ese entonces, alguna vez la vi hacerlos, no se limitaba a hacer un jugo de sobre como en todos lados y llenar después bolsas con estos, no señor. mezclaba distintos tipos de caramelos y colorantes y le daba un toque especial de un no se cuanto que le daban un sabor único.

los de leche son otra cosa especial, siempre usó el mismo chocolate que se acumulaba por un lado debido al almacenamiento lateral en el refrigerador, y el plátano probablemente lo pasaba por cedazo por que siempre estaba en su estado más puro, sin grumos, una técnica perfecta.

mi hermano ve el letrero y dice, serán los mismos cubos? comprenderán que 15 o mas años sin ir allí nos dejaban pocas probabilidades.

fuimos…

no solo nos reconocieron al llegar, si no que la señora que hacía los cubos aún estaba! y los cubos eran exactamente los mismos!

no les miento que nos quedamos su sólida media hora poniéndonos al día, mostrando nuestros hijos y lo viejo que nos habíamos vuelto.

lo mejor, los cubos seguían costando $100 pesos, no lo podía creer. la inflación nunca los tocó.

compramos 20, nos comimos como 15 entre todos y compramos más para llevar a casa.

loco, te juro que estuve al borde del llanto mientras me bajaba esos helados con sabor a infancia, no lo hice sólo por que tenía congelado medio cráneo luego de haberme comido como cuatro.

ahora me estoy comiendo otro por que me traje a casa. pienso volver. quiero pedirle la receta, esa tradición no puede morir ahí, por que de verdad, son lejos los mejores helados artesanales de santiago y se los pueden confirmar mi esposa y la novia de mi hermano y nuestros hijos que al probarlos quisieron más y más.

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